Quizás ella todavía no lo sepa, pero en el fondo tiene alma de acróbata. Faltaba más de una hora para que la pequeña Iris, de dos años, entrara por primera vez en su vida al circo, y su entusiasmo le movía la sangre. Con el cuidado de su mamá, Marina Gómez, la nena se trepaba en cuanto poste con peldaños encontraba. Su familia ya está acostumbrada. Si Marina tuviera que elegir un personaje del circo, se queda con los acróbatas. Será tal vez que le heredó esa preferencia a su hija y por eso, a donde va, busca subir al lugar más alto posible. Una pequeña acróbata que tal vez, cuando sea más grande, le diga a su mamá que quiere irse con un circo. "Y sí, yo la dejaría... si eso es lo que le gusta...", sueña Marina.
Su hermana Natalia, en cambio, se horroriza ante la idea. "Ni loca lo dejo que se vaya con un circo", dice. Se refiere a su hijo Leo, que con tres años, está a punto de visitar por segunda vez el Circo de los Hermanos Medina. A él le gustan mucho los payasos y eso es lo que espera ver. Los personajes que definitivamente no les interesan, a diferencia de su prima menor, son los "acrobistas".
Y sí. Créase o no, los payasos siguen siendo los personajes favoritos del circo. Con sus zapatos gigantes, la nariz roja y los pelos como los de un loco, estos comediantes hacen saltar el "aplausómetro" con todas las fuerzas. Y algunos viejos amantes del circo siguen festejando esta preferencia. Carolina tiene 32 años y dice que va al circo desde que nació. Es más, a cada lugar al que viaja con su marido y sus dos hijos, buscan un circo para visitar. El domingo visitó el de los Hermanos Medina, la primera compañía tucumana, junto a sus hijos Victoria y Gabriel, de uno y dos años respectivamente. También junto a su mamá, Rosa Álvarez, de 68. "Fui a cientos de circos en mi vida, pero te digo la verdad, lo que más me gusta son los payasos. A ellos más que nada los vengo a ver. Lo que no me gusta es que tengan animales. ¡Que trabajen los artistas, no los pobres bichos!", confesó Carolina, una tímida mamá que "ni loca" decía su apellido. Afortunadamente, en los circos de San Miguel de Tucumán no está permitido tener animales, por lo que no se iba a llevar una sorpresa desagradable.
Carolina tiene cuatro hermanos mayores y Rosa, la madre, siempre los llevó al circo. "A algunos les gustaba más que a otros, pero yo los llevaba igual. A mis nietos también: a todos los traigo al circo cada vez que puedo", contó la señora. Estaba preocupadísima porque la función de las 18.30 estaba repleta y en un momento dejaron de vender entradas. Finalmente, pudieron entrar.
Los payasos no se hicieron esperar. En el tercer cuadro, después de Denis Rey el equilibrista y Katia Daiana la pequeña contorsionista, llegó el "payaso domador", acompañado de un muñeco gorila. Los aplausos estallaron en el auditorio y Nicolás Medina (payaso, malabarista, equilibrista y motoquero en el globo de la muerte) tiene una explicación: "el circo tiene sus momentos de tensión, de suspenso y también de risas. Los payasos están en este último grupo y sí, sin duda son los que más divierten", confesó este joven artista de 24 años.
BAJO LA CARPA
- Visita de lujo.- El domingo por la tarde, Walter Molina, ex jugador de San Martín y actual jugador de Central Norte, fue al circo de los Hermanos Medina con los chicos. Con buena onda, saludó a la gente que lo reconoció y después se concentró en el espectáculo.
- Duración.- En los dos circos instalados en Tucumán, el espectáculo dura un poco más de dos horas, contando un intervalo de 15 a 20 minutos para que los chicos se relajen. Consejo: llegar con al menos dos horas de anticipación, sobre todo los fines de semana.
- Precios.- La gaseosa y las papas fritas cuestan desde $ 15, el pochoclo y el pancho $ 10. Por supuesto, afuera se consiguen precios más bajos (la gaseosa, por ejemplo, sale $ 10 y el pochoclo $ 5).
SERVICIOS
Dónde quedan
El Hermanos Medina es en av. Benjamín Aráoz y W. Posse (frente al parque 9 de Julio). El Mundial es en av. Sarmiento y Siria (Carrefour).
Horarios y precios
Circo Hermanos Medina: Lunes a viernes 18.30 y 21.30. Sábados, domingos y feriados, 16.30, 18.30 y 21.30. $40, $50 y $60 (platea, pref. y palco). Circo Mundial: lunes a jueves, 15 y 18 hs. Viernes, sábados y domingo, 15, 18 y 21.30. $50 y $60 (menores y mayores en platea), $70 y $80 (pref.), $100 y $80 (palco).
EL "APLAUSÓMETRO"
Katia Daiana, la pequeña contorsionista, deja pasmados a los chicos
Cuando aparece la niña contorsionista, enfundada en sus calzas coloridas y brillantes y levantando su mesa de plástico, nadie entiende muy bien qué está por hacer. Con toda la tranquilidad del mundo, esta nena de nueve años comienza a retorcer sus piernas y sus brazos y se convierte en una verdadera niña de goma. Los chicos miran con los ojos como "dos de oro", no pueden creer lo que está pasando en el escenario. Daiana tiene un control absoluto sobre su cuerpo e incluso en las poses más jugadas e incómodas, ella no pierde la sonrisa. Los grandes se agarran la cabeza y los chicos no le despegan la mirada.
APLAUSÓMETRO: 7 a 8 sobre 10.
Richard, el hombre de fuego: lo bueno dura poco
La música pone suspenso en la sala. Los chicos entienden el código y se quedan en silencio. Saben que algo peligroso está por venir. Entonces aparece Richard, el hombre de fuego, un joven artista capaz de dominar este temible elemento sin que le haga daño. Sopla bocanadas de fuego como si fuera un dragón, juega con antorchas, las pasa encendidas por su cuerpo y las apaga en su boca. Pero dura poco, como todo lo bueno. Será que los chicos ya lo vieron muchas veces, pero no es lo que más los entusiasma.
APLAUSÓMETRO: del 4 al 6.
Nicolás Medina parece capaz de hacer cualquier cosa
Él es Nicolás Medina y, cuando se quita el maquillaje de payaso, hace brillar la estrella que tiene adentro y hace lo que más le apasiona. Son las "paradas olímpicas sobre sus manos", una combinación de equilibrio, fuerza y destreza física que hacen que se vea como un superhéroe delante de los chicos, quienes, más que con aplausos, responden con un "wooooow..." generalizado. Nicolás realiza peligrosas posiciones sobre superficies poco estables y es un verdadero gimnasta.
APLAUSÓMETRO: del 4 al 6.
Los pies de Héctor Medina tienen vida propia
El jóven Héctor Medina no necesita de sus manos para sorprender al público del circo. Entra en silencio, con una ayudante, y se ubica en un sillón especial con las piernas en alto. De inmediato, sus pies cobran vida y comienzan a hacer girar un cilindro con fuego en sus extremos. Los chicos están obnubilados con la destreza de Héctor, quien no muestra un físico de héroe de los dibujitos, y aún así, tiene una flexibilidad digna de un gimnasta profesional. Sus ayudantes les van aumentando sucesivamente la dificultad de las pruebas y a todas las pasa sin problemas.
APLAUSÓMETRO: 7 a 9.
Los ilusionistas entusiasman más a los grandes
Será que a los chicos de hoy en día son difíciles de sorprender, o de ilusionar, o de engañar, pero ellos no se entusiasman tanto con los trucos de magia. Uno de los cuadros centrales es el del Ilusionista, un miembro de la "troupe" Medina que tiene mucha experiencia en el escenario. Con un pase mágico suyo, la asistente cambia su vestido sin pestañear y un voluntario del público certifica la veracidad de sus trucos. Pero los chicos siguen sin entusiasmarse, a diferencia de los grandes.
APLAUSÓMETRO: de 3 a 5.